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Entrevista a JC

icononfJC se crió desde los 8 hasta los 18 años en uno nuestros hogares junto a sus hermanos. Compartimos con ustedes su historia, similar a la de muchos menores que acoge Nuevo Futuro.

Cuéntanos un poco tu experiencia. ¿Con cuántos años entraste a un hogar de Nuevo Futuro? ¿Tenías hermanos? Si es así, ¿ellos entraron contigo o permanecieron con tus padres?

Lo primero que recuerdo de cuando yo tenia 8 años fue el cambio radical del entorno en que vivía. Pasé de estar en una casa familiar desestructurada y en un campo de trigo de las afueras de Madrid, donde mis otros hermanos y yo jugábamos y hacíamos de las nuestras sin que nadie nos controlase; a estar en una casa con niños que no conocía y con normas también nuevas para mí. Este nuevo hogar estaba situado en San Lorenzo del Escorial, había otros 4 niños y una educadora, la cual hacía las funciones de madre. Al principio me encontré fuera de sitio, echaba de menos a mis otros 2 hermanos que entraron en otro hogar en Madrid, a mi hermana mayor (quien realmente cuidaba de nosotros) y de otros 3 hermanitos mas pequeños que yo. Pues nada, allí estaba yo con mis 8 añitos y mucha vida de “calle” en un nuevo hogar donde eso de tener horario, normas y obligación de ir al colegio no entraba en mis planes. Pero en ese nuevo hogar, del cual tengo un buen recuerdo, mi estancia duró poco. Al año de estar yo allí y mis otros dos hermanos en otro hogar y debido a que en casa de mis padres las cosas no habían mejorado, mas bien empeoraban, decidieron juntarnos a todos en un hogar y así poder estar todos juntos en un ambiente familiar mas “normalizado”. Todo esto lo sé ahora, pues con mi corta edad yo no me daba cuenta de estas cosas, solo de que cada vez teníamos más normas, pero también una vida mas cómoda.

 

¿Cómo ha sido para ti vivir en un hogar de Nuevo Futuro?

Para mí vivir en un hogar de Nuevo Futuro ha sido como estar en mi propia casa, con mis hermanos y la persona o personas que hacían el papel de padre y madre, que al principio llamábamos tutor o tutora. Con ellos llegamos a integrarnos incluso con parte de sus familias, y así incrementábamos más “nuestra familia” y su entorno. La vida que realizábamos en el día a día en casa era como la de cualquiera de nuestros amigos del barrio: nos levantábamos, íbamos al colegio, comíamos, más colegio, por la tarde deberes y luego a jugar al parque un rato. Eso cuando no teníamos que ir a ciertas sesiones con una señora que la llamaban psicóloga, la cual nos hacia preguntas extrañas y quería saber muchas cosas de nuestra vida antes de entrar en Nuevo Futuro. A mí me parecía incluso divertido, pero a mis hermanos mayores no sé si tanto. Insisto en que en aquella época y con mis ya 9 años no entendía muchas cosas, pero cuando creces te das cuenta de lo importante que es enfrentarse y compartir los problemas con otros, creo que es la mejor forma de resolverlos. Aparte del psicólogo, también teníamos clases de apoyo y refuerzo tanto en el colegio como en casa, recursos que antes no teníamos… Si tuviera que resaltar algo de mi vivencia, es la labor de ciertos educadores y educadoras porque son ellos esencialmente con quienes más horas pasabas y quienes te transmitían los valores (y al final uno acaba siendo como lo educan). A día de hoy creo que tanto mis hermanos como yo hemos tenido la oportunidad de tener una buena educación, formación y una buena escala de valores. También me gustaría resaltar que todo esto siempre fue supervisado por personal de las oficinas de Nuevo Futuro, donde íbamos a menudo pues allí teníamos las visitas mensuales con nuestro padre.

¿Qué es lo que más te ha gustado de tus años en Nuevo Futuro? ¿Algún momento o recuerdo a destacar?

Lo que más me ha gustado y agradezco es la idea de que a mis hermanos y a mi no nos separasen y pudiésemos estar siempre juntos. Como buenos recuerdos tengo la cantidad de excursiones y viajes que realizábamos. Unas veces solo nosotros y otras, como en Semana Santa y verano, con otros hogares. También recuerdo mi primer campamento de verano en Cáceres, aún hoy después de 30 años lo recuerdo muy bien, para mí fue toda una aventura, sobre todo porque me dijeron “pórtate bien que os lleva Doña Carmen Herrero, la presidenta de Nuevo Futuro en su coche”, y así fue como me vi yo metido en un Volvo gris camino a mi primer campamento. Luego recuerdo que esa misma señora venía a vernos al hogar a menudo, yo creo que nos tenía especial cariño pues de ella partió la idea de que estuviésemos todos los hermanos juntos en una misma casa. Pero para mí lo más importante de esas visitas es que venía con ese coche que me llevó a mí y a otros niños al campamento, y siempre esperaba en el balcón para ver cuando divisaba ese Volvo gris familiar. También resaltaría mis primeros Reyes Magos, que en mi caso tuve que esperar 9 años para saber que eran los Reyes en casa… ¡¡Pero que Reyes¡¡ Yo no sabía por donde empezar, y no solo teníamos regalos en casa, sino también en casa de los padres del educador y encima había una madrina (es la persona de NF que tiene mas conexión con los niños y el educador) que también nos traía regalos, ese año debimos portarnos todos muy muy bien…

Y cuándo dejaste el hogar a los 18, ¿qué hiciste? ¿Comenzaste tus estudios? ¿Empezaste a trabajar? Cuéntanos un poquito.

Creo que yo dejé Nuevo Futuro a las 20 años, justo cuando terminé de cursar la FP II en Maestría Industrial, sería el año 1993, y mi periplo en Nuevo Futuro terminaba para dar oportunidad a otros niños, me fui a vivir a casa de mi padre y, como ahora, España tenía una crisis laboral bastante importante y encontrar trabajo en mi sector estaba difícil. Por lo que decidí ir a la mili, ya que me tocaba. Ahí estuve 9 meses, y al finalizar volví a vivir a casa de mi padre. Seguía sin encontrar trabajo de lo que había estudiado y como tenía la necesidad imperiosa de trabajar para poder tener mi vida y poder independizarme, empecé en un grupo de empresa como aprendiz en el departamento de RR.HH. Y ahí estuve hasta que de nuevo nos encontramos con otra crisis laboral en el 2010 y tocó hacer recortes, en el cual me vi incluido y hasta el día de hoy donde he ido trabajando en distintos sitios. Lo más duro de cuando llega tu final en Nuevo Futuro es que te das cuenta que hasta ese día has estado muy protegido y que ahora te toca tirar para adelante. Me consta que si hubiese tenido algún problema Nuevo Futuro me habrían ayudado, como sé que lo han hecho y hacen con los que hemos pasado por sus hogares, pues el contacto en la mayoría de los casos sigue existiendo.

¿Guardas aún relación con la Asociación?

A decir verdad cuando me fui de Nuevo Futuro, hubo un tiempo que no tuve mucha relación con la Asociación, más tarde estuve colaborando en uno de los hogares donde daba clases de apoyo a los niños y pasaba fines de semana con ellos, incluso fui padrino de uno de los niños. Luego pase otros años con menos relación, pero con el tiempo tuve contacto con alguien de Nuevo Futuro y volví a colaborar más estrechamente con Nuevo Futuro, especialmente el Rastrillo benéfico que realizan todos los años en Madrid y en otras provincias.

En tu opinión, ¿ha cambiado la Asociación desde que entraste en uno de sus hogares con 8 años hasta ahora?

Quien iba a pensar que lo que nació en el garaje de la casa de Doña Carmen Herrero se ha convertido en un gran proyecto como éste, el cual ayuda cada año a más chavales. Yo he conocido los hogares cuando entré con 8 años, cuando salí con 20, y ahora a mis 38 no solo conozco los hogares sino también la Asociación y puedo decir que hace 30 años las cosas eran diferentes a como son ahora, sobre todo más a nivel institucional, pues el funcionamiento de los hogares viene a ser el mismo: casas totalmente integradas en los barrios, con uno o dos educadores y una madrina. Siendo egoísta, he de agradecer que antes los educadores estaban casi las 24 horas del día en dedicación exclusiva a nosotros, no solo porque era nuestro hogar sino también el de ellos, pero todo eso se ha regularizado sin influir en la educación y formación de los chavales. También recuerdo que todos los meses los educadores tenían que ir a “eso de las cuentas”, me costó entender que eso era para justificar todos los gastos que había en el hogar, pues cada hogar tenía una asignación mensual (lo que viene a ser el sueldo que entra en casa en cualquier familia), y con ella había que administrarse. La gran diferencia que puedo ver hoy es que antes éramos 40 hogares y ahora hay más de 130 hogares, no solo en España sino en otros países: centros de día de menores, unidades independientes, pisos para mayores de 18 años etc. Y antes todo estaba dirigido y organizado burocráticamente por personal de Nuevo Futuro y ahora intervienen diversas instituciones estatales por medios de diferentes convenios.

¿Qué le dirías a una persona que se está planteando ser voluntaria para animarla a vivir esa experiencia?

Por último quiero decir que ser voluntario en algo siempre está muy bien, pero ser voluntario, colaborador o socio de Nuevo Futuro no solo es gratificante a nivel personal por ayudar a que ciertos niños sin recursos o con un ambiente familiar desestructurado puedan tener una segunda oportunidad para ser feliz y tener un futuro. También llegas a formar parte de ella, de la Asociación. Y desde aquí aprovecho para agradecer a todas esas personas e instituciones que con su granito de arena han formado y forman parte de mí, gracias a su colaboración con Nuevo Futuro.